Publicado en CREDITOS (ECTS), EVALUACION CONTINUA, PEC, PSICOLOGIA DE LA ATENCION Y LA MEMORIA, PSICOLOGIA DE LA PERCEPCION, UOC

Es de sabios rectificar

Al menos eso dice el refrán. No sé si será de sabios, pero al menos es la decisión que he tomado.

En uno de los primeros posts, os contaba que este semestre me había matriculado de una asignatura más que el pasado, pero que a la hora de la verdad, representaban el mismo número de créditos por culpa de las famosas asignaturas de 3 créditos. Sé muy bien el tiempo que dispongo y el que no, pero, inocente de mí, pensé que era una exageración de la gente y que mitad de créditos seria mitad de trabajo. Pues no, la gente tiene razón, me duele darles la razón, pero mitad de créditos, mismo trabajo.

Desde el comienzo del semestre hace poco más de un mes, las cinco asignaturas han supuesto un suplicio. Comencé con un poco de retraso porque estaba currando en Milán. Después me perdí durante una semana en mis propios pensamientos, vamos dicho en “Román Paladino”, que no le pillaba el truco a psicología de la percepción. Cuando percepción y yo nos hicimos amigos, nuestra amistad molestó tanto al resto de las asignaturas, que psicología de la atención y la memoria se ha pillado un mosqueo de tres pares de narices y antes de que llegásemos a tener una cita, en forma de entrega de PEC, ha decidido abandonarme. En realidad, he sido yo quien ha dejado la relación, pero a ella le hace ilusión pensar que nuestro posible affaire se ha roto por su voluntad. Y no seré yo quien le quite la ilusión, pero como en toda relación que se acaba, seamos o no los que demos el primer paso, este momento supone un trauma.

En realidad no es culpa de psicología de la atención y la memoria. Cinco asignaturas en esas condiciones, es mucho trabajo para el tiempo que dispongo, así que una tenía que ser sacrificada y ella ha sido la elegida. Al fin y al cabo es a la que menos tiempo le había podido dedicar hasta el momento. En este mes me he dado cuenta que estaba perdiendo sentido lo que hacía. Ayer decidí reunirme conmigo misma y hacer un esfuerzo de meditación. Después de media hora preocupada por mi respiración, la mancha del suelo, el cumpleaños del niño y la compra, logré centrarme y preguntarme: ¿por qué estudio psicología?, ¿por qué lo necesito o porque me gusta?, en realidad porque me gusta; y si me gusta, ¿por qué no disfrutar las asignaturas?, ¿por qué no tener tiempo para saborearlas, investigar y ampliar conocimientos en los millones de libros que me he comprado?, ¿por qué no tener tiempo para escribir en el blog sobre psicología o mis idas y venidas de tarro?, ¿por qué no poder dedicar tiempo a leer lo que otros psicólogos escriben sobre diversos temas?, ¿por qué no practicar mi terapia pictórica que tanto me relaja?. Y todo eso es lo que me he estado perdiendo durante este mes, agobiada y de mala leche en mi cueva. A ver, que la mala leche no se me ha quitado, es algo que los granaínos llevamos en el código genético, pero es que había llegado a unos niveles en que ni yo misma me soportaba…

Este mes ha sido un atentado a los principios que yo misma me planteé cuando decidí estudiar de nuevo. Y ayer fue cuando lo vi claro. Estaba tratando de hacer una PEC que tiene 6 preguntas y me pasé el día entero para escribir una sola respuesta. Desde las 10 de la mañana hasta las 7 de la tarde, superconcentrada. Lo malo, no fue escribir solo una respuesta, lo malo fue descubrir que me pasé un día estupendo aprendiendo cómo funciona la amnesia, que lo estaba disfrutando horrores y que si quería entregar a tiempo no podía seguir haciendo eso. Para llegar en fecha, debía leer lo mínimo, y tratar de escribir algo como fuese, para cubrir el expediente. ¿Y perderme horas maravillosas entre pérdidas de memoria permanentes y transitorias?, no, la verdad es que no estoy dispuesta. Así que de momento, la decisión está tomada y me siento mucho más contenta y motivada.

Esta experiencia tiene varios “lessons learned”: primero, hago esto por devoción, no por obligación, así que si no lo disfruto, no tiene sentido; segundo, cada vez me gusta más lo que estudio, me parece más interesante y quiero disfrutarlo; tercero, no debo matricularme en más de cuatro asignaturas por semestre, sin importar el número de créditos; cuarto, no os deis un golpe en la cabeza, además de haceros mucha pupa, podéis tener una amnesia retrograda temporal y creedme es lo menos malo que os puede pasar.

Y para celebrar todo lo que he aprendido, me voy a dar un par de brochazos al cuadro dedicado a mi padre que estoy haciendo con mis hijos. Lo empezamos hace una semana coincidiendo con el aniversario de su muerte y por culpa de psicología de la atención, solo tenemos el fondo. That’s all folks!!!!

8 comentarios sobre “Es de sabios rectificar

  1. ¡Qué gratificante el momento en que te das cuenta de que pasas a disfrutar de lo que aprendes! A mí me empezó a gustar mi carrera universitaria en cuarto curso, cuando empezábamos a tocar temas más reales y tangibles, fuera de esas endiabladas matemáticas, estadística, econometría… empiezas a ver la evolución de la estructura económica internacional, organismos que se van creando según se desarrollan los hechos históricos. A partir de ese punto de inflexión la cosa va sobre ruedas.

    En todo proceso de aprendizaje hay momentos de frustración y momentos de epifanía en que una luz te ilumina y te muestra el camino, así que adelante!

    1. Y te gustan todas esas cosas?, y luego dices que soy yo la rara…
      Tienes toda la razón. Cuando disfrutas de algo, puedes pasarte horas y horas. Por suerte, no he necesitado llegar a cuarto para poder disfrutarlas, aunque también te digo una cosa, hay algunas que las tengo atragantadas, por lo aburridas que son. Gracias Juanjo por leerme siempre. Un beso.

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